Convocatoria N°1, Primer semestre 2011

“LECTURAS CRÍTICAS DE LA DEMOCRACIA HOY”
Convocatoria para la presentación de artículos, ensayos y reseñas

Revista Pensamiento Político
Convocatoria N°1, primer semestre de 2011, Santiago de Chile

La democracia sin duda ha sido uno de los temas que ha concitado mayor atención a lo largo de la historia del pensamiento y la filosofía política. Desde las clásicas conceptualizaciones de Aristóteles y Platón, pasando por los hoy igualmente clásicos
textos de Hobbes, Rousseau, Locke o Kant, hasta llegar a los desarrollos y planteamientos más recientes del pensamiento contemporáneo, la democracia puede situarse fácilmente como una constante en la reflexión filosófica de occidente. Más aun
cuando categorías como “igualdad” y “libertad” siempre están en ella desempeñando un rol fundamental, y en una relación que muchas veces ha sido el foco de grandes controversias.

Con todo, ni la antigüedad ni la aparente universalidad del problema han dado con algo parecido a una solución o una respuesta definitiva a la pregunta ¿qué es la democracia? Basta considerar los innumerables adjetivos que comúnmente acompañan
al concepto de democracia para hacerse una idea de la complejidad del asunto y de las múltiples perspectivas que en él están en juego: democracia directa o indirecta, democracia liberal o popular, democracia participativa, democracia parlamentaria,
democracia autoritaria o dictadura democrática… en fin, se puede continuar con un largo etcétera. Pues bien, esta diversidad de perspectivas para abordar el problema pareciera indicar que la reflexión ha de preocuparse menos en dar con una respuesta
definitiva al problema –o incluso, intentar aprehender algo así como la “esencia” de la democracia-, que en reconocer tal vez la necesidad permanente de pensar y repensar aquello que designamos con la palabra democracia.

Particularmente con los extraordinarios sucesos del siglo XX, la democracia ha quedado a disposición –para el uso y abuso- de distintos líderes o regímenes políticos, atribuyendo el calificativo de democracia a contextos y situaciones radicalmente
distintos. Hemos sido testigos de que democracia no necesariamente significa libertad ni mucho menos igualdad; de que la relación entre democracia y derechos humanos dista de ser una relación en donde la primera garantiza los segundos, e incluso la
democracia ha sido esgrimida como pretexto casi teológico para combatir al “enemigo interno”, o bien, para hacer la guerra frente al enemigo externo.

A partir de tales sucesos es que en las décadas recientes hemos podido conocer distintas reflexiones en torno a la democracia, o bien, reflexiones sobre la situación política de occidente, que parecieran concentrarse mucho más en esta necesidad
permanente de repensar la democracia, y que sin abandonar la urgencia de abordar el problema, han dejado de lado las conceptualizaciones o caracterizaciones omniabarcativas. De dichas reflexiones, una parte importante viene del ya clásico
aunque actualizado debate entre liberales y republicanos, donde la figura de Habermas adquiere un lugar prominente. Frente a dicho debate, igualmente importante es el conjunto de pensadores que podríamos reunir bajo la descripción de una crítica a la
llamada “democracia consensual” (Laclau, Mouffe, Zizek, Rancière). Por otro lado, la reflexión que inaugura Foucault con la idea de la gubernamentalidad, da paso a todo el debate sobre biopolítica, neoliberalismo y derechos humanos que hoy en día ocupa
gran parte de la discusión filosófica contemporánea (Agamben, Espósito, Negri, Badiou, Bensaïd). Pero además, una parte importante de la reflexión filosófico-política actual ha abordado el problema de manera a veces menos directa, aunque no por ello menos fructífera, retomando con agudeza la reflexión en torno a la democracia, el totalitarismo y la libertad (Lefort, Derrida, Nancy, Lacoue-Labarthe).

Sin embargo, una cuestión que sin duda no ha dejado de marcar, sino todas, al menos la mayoría de estas discusiones teóricas y debates filosóficos, es la cuestión de la crítica, o bien, del estatuto que tienen dichas reflexiones en términos de “crítica de la
sociedad”, en el sentido en que Horkheimer formuló a principios del siglo XX lo que él distinguía entre “Teoría tradicional y teoría crítica”. Gran parte de estas reflexiones en torno a la democracia reclaman hoy o reciben el calificativo de “teorías críticas”, y ello
sin necesariamente haber decidido continuar el proyecto de Horkheimer –la posibilidad de un corpus unificado en una teoría crítica-, o del célebre Instituto para la Investigación Social de Frankfurt. Buena parte de estas teorías son críticas en más de
un sentido, ya sea por una diferenciación (y una crítica) respecto de la teoría tradicionalmente vinculada al cientificismo o al economicismo, o bien, por desarrollar una reflexión que se proponga desmantelar nuevos mecanismos o dispositivos de
dominación dentro de la sociedad contemporánea.

Entendemos que ambas discusiones están en la actualidad estrechamente vinculadas. En efecto, la sociedad contemporánea se define por centrar su legitimación en alguna concepción de democracia. Precisamente que se “abuse” de la democracia la
designa como un concepto en disputa. De este modo, ninguna teoría que se precie en alguna medida del carácter de crítica de la democracia puede ignorar este dato fundamental. Más aún, podemos radicalizar el supuesto y plantear que en tal crítica se
juega la propia vitalidad de estas teorías y sus perspectivas teóricas futuras, pues una crítica de la democracia es en las condiciones actuales un punto nodal de cualquier crítica social.
De esta forma, nuestro empeño es convocar a retomar el debate en torno a y entre teorías críticas, pero considerando dicho debate específicamente volcado a la pregunta por la democracia en la actualidad, o bien, a aquellas teorías que han desarrollado de manera más o menos sistemática una reflexión crítica respecto a lo que es o puede ser la democracia hoy. Lo que estas nuevas reflexiones filosóficas y discusiones teórico-políticas han señalado es precisamente la inacabable necesidad de repensar y dar
cuenta de qué es hoy la democracia, y cuál es su relevancia –y la relevancia de la propia reflexión- para el mundo moderno.

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